Media Noche

NO SONR?AS QUE ME ENAMORO

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Algo después Prudencia ponía la sopera humeante en la mesa del comedor, y los pequeños daban voces por toda la casa llamando a comer.

Guapa de - 607641

Benito Pérez Galdós

El casero la acosaba y no la dejaban vivir acreedores igualmente feroces. Vine a Madrid, y Madrid me gustó, créalo usted. Con estas tonterías, aun la hermana mayor, que no estaba para bromas, se sonrió un santiamén diciendo: «Siempre has de ser tonta». Era un presumido que se tenía por acabado tipo de guapeza y buena apostura, y se las echaba de muy pillín, agudo y gran conocedor de mujeres. Los tres daban la vuelta de la Castellana o del Retiro y regresaban a sus respectivos domicilios al punto de las seis o seis y media. Lecho, monogamia, romanticismo Pero cierto día entró inopinadamente en ella alguien que parecía celestial emisario, y aquel recinto armatoste y lóbrego tomó vida, luz. La gallina se destapa y allí se ponen los huevos pasados.

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Peseta de escogidos Celedonia ha querido varias veces traer uno, pero yo le he dicho siempre que si le traía le echaría por la batiente. Corrían extraños rumores acerca de viejos libros prohibidos ocultos en una arqueta de seguridad en el despacho del Interventor. Hubo discursos sobre la libertad, a propósito de ello. Otras veces viene y me dice: «Felipe, formalidad».

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