Media Noche

6 CUALIDADES QUE UNA MUJER ALFA BUSCA EN UN HOMBRE

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Así que toma nota: nada de dar lecciones como si fueras su maestro o su padre, nada de señalarle a quién tiene que ver y a quien no, y nada de cortarle las alas por lo que se refiere a sus intereses vitales.

Conocer mujeres - 952532

Mujeres de esperanza

Nos hace falta esa calma y esa confianza para renunciar a querer controlar todo lo que pasa, para abandonar nuestras pretensiones de omnipotencia, para dejar que Dios sea Dios. No obstante se experimentan y manifiestan de faceta ciertamente distinta, complementarias y por ello recíprocas. María también vivió todo eso. Si tu repertorio de posiciones se encuentra limitado, te aconsejamos que lo renueves añadiendo estas otras. Eso es precisamente lo que queremos: que se valgan por sí mismos, que vuelen, que cumplan sus metas, que sean hombres y mujeres de bien, que nos quieran todo lo que puedan y nos recuerden, pero, sobre todo, que ya no nos necesiten. Bufanda de cenizas cubriría la forma sin color de mis cabellos Llegabas a la cita apresurado en busca de las uvas de mis besos, y mi pezón mordías, vengativo. Los perros vagos entonces mueven fiestas con la cola.

Conocer mujeres - 902016

Ella soplando el corazón del hombre con fuego amargo en el papel escribe. Ella no se amilanó ante lo que se le presentaba incomprensible y difícil, sino que confió, con todo su ser en las promesas de Dios. Tengo la certeza que en cada mujer hay una madre afectividad, aun cuando esta maternidad no se materialice biológicamente, pues es como una poderosa potencia que atraviesa, la intelecto, el espíritu, la psicología y el cuerpo de cada mujer. La biografía real no siempre es como queremos: viene con alegrías, dolor, tragedias, días felices, eventos incomprensibles. Pasaron desde entonces muchas rosas, y vive aquella flor de mí salida, de mi infectada herida, siempre roja y siempre negra y llena ya de hormigas. Me puse a pensar en cada una de ellas: en las que frecuento mucho, en las que veo algo, en las que son mis confidentes, en las que comparten mi fe, en las que no; en las que viven al otro lado del mundo, en las que estudiaron conmigo, en el colegio, en la facultad, en las que jugaron conmigo en la niñez, en las amigas que Dios me dio como hermanas entretanto crecíamos en la misma casa; en mi hija que hoy es mi compañera de cuarentena, en las que no puedo ver por el albur de contagio, en particular a mi madre. Se me ocurre que Deidad no sabe sus palabras tristes. A pesar de ser tan joven y tener que pasar por circunstancias tan complejas, confió en que Dios sabía lo que le estaba pidiendo y que Él se haría cargo de todo. Cada hijo es un globo distinto y con cada uno, en su lugar en el corazón, se vive todo eso.

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