Media Noche

LANZAN DICCIONARIO DE FRASEOLOGÍA DOMINICANA

0 Comments

Había hecho el penoso viaje desde Manaure con unos traficantes de pieles que recibieron el encargo de entregarla adosado con una carta en la apartamento de José Arcadio Buendía, pero que no pudieron explicar con precisión quién era la persona que les había pedido el favor.

Jóvenes deliciosas - 398797

Document details

José Arcadio Buendía, sin comprender lo que decía su esposa, descifró la autógrafo. Peye Todo lo peye proviene del verbo peer y del acto de irse peyendo por la vida. También me pasa que pregunto por el tacho y la gente se me queda mirando extrañada, lógicamente. Él todavía parece que nos mira.

Arruncharse

Una noche, por la época en que Rebeca se curó del vicio de comer tierra y fue llevada a dormir en el cuarto de los otros niños, la india que dormía con ellos despertó por casualidad y oyó un extraño ruido intermitente en el rincón. La gran desdicha de aquel príncipe fue no tener jamás un teatro suficientemente vasto para su genio. Llevaba cada cual, a cuestas, una quimera enorme, tan pesada como un saco de harina o de carbón, o la mochila de un soldado de infantería romana. O con un jugo. Pero el niño, espantado, forcejeaba al acariciarlo la pobre madama decrépita, llenando la casa con sus aullidos.

Categorías Populares

Sobre el lago pequeño, inmóvil, negro por su inmensa profundidad, pasaba de tiempo en cuando la sombra de una nube, como el reflejo de la capa de un gigante aéreo que volara cruzando el cielo. Reluquiado Admirar Lucas. Fuñir: Molestar, fastidiar. La primera persona que vi en la piso fue un vidriero, cuyo pregón, aflautado, discordante, subió hacia mí a través de la densa y sucia ámbito parisiense. El que, temeroso de que el portero le dé una noticia triste, se pasa una hora rondando su puerta sin atreverse a girar a casa; el que conserva quince días una carta sin abrirla o no se resigna hasta pasados seis meses a dar un paso acuciante desde un año antes, llegan a sentirse alguna vez precipitados bruscamente a la acción por una fuerza arrollador, como la flecha de un curva.

Poemas en prosa / Charles Baudelaire; traducción del francés por Enrique Díez-Canedo

Digamos que, literalmente, me los tuvieron que remontar. Sentía una necesidad irresistible de amarla y protegerla. La Providencia, imprevisora, había dado a aquél facultades mayores de sus estados. El tiempo aplacó su propósito atolondrado, pero agravó su sentimiento de frustración. Una vez llegué a seguir durante largas horas a una vieja afligida de tal especie; tiesa, erguida, con un corto chal gastado, llevaba en todo su anatomía una altanería de estoica. Entonces las marcó con el nombre respectivo, de modo que le bastaba con adivinar la inscripción para identificarlas.

La gran desdicha de aquel príncipe fue no tener nunca un teatro suficientemente vasto para su genio. Motete: Bienes personales empaquetadas, ropas, ajuares, muebles. Empero la milagrosa muchacha era bella en demasía para vivir mucho tiempo; así, murió algunos días después de haberla conocido yo, y yo mismo la enterré, un día en que la primavera agitaba su incensario hasta los cementerios. No los compadezco, porque agorero que sus efusiones oratorias les procuran placeres iguales a los que otros sacan del silencio y del recogimiento; pero los desprecio. Lo aprendí a la fuerza, buscando quien me arreglara unos zapatos a los que se les había roto el talón.

Leave a Reply

Your email address will not be published.*