Media Noche

NERUDA PABLO ANTOLOGIA POETICA

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Quiénes fuimos? Ella —la que me amaba— se murió en primavera

Morena dulce - 614517

Para nacer he nacido - Pablo Neruda

No contesté apenas, sino siendo yo mismo, delante de vosotros, para que vierais lo natural que en mí eran por igual mi vocación poética y mi conducta política. Sus ojos infinitos. Se trató de una agresión versus la inteligencia, dirigida y realizada con premeditación espantosa. Novia mía, tuviste que morir y nacer, yo te esperaba. Oh palpitante plata de pez afiligranado y puro, cruz verde, perejil de la sombra radiante, luciérnaga a la unidad del cielo condenada, descansa en mí, cerremos tus ojos y los míos.

(PDF) Neruda Pablo Antologia poetica | Alondra Guzmán - goamidnight.com

Me gustaría verte dos lunas en el pecho: las gigantescas torres de tu soberanía. Cuando antes del incendio, entre las mieses de España apareció tu vestidura, yo fui doble nación, luz duplicada, y la amargura resbaló en tu rostro hasta caer sobre piedras perdidas. Estoy cansado. Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.

Morena dulce elegante - 833309

Posada calima

Maiakovski es un poeta de vitalidad oral que llega a la insolencia. Es la hora de partir, la dura y fría hora que la confusión sujeta a todo horario. Y lo que en mi alma crece como el musgo en las ruinas. No importa que la luz o la alabanza se derramen y salgan de la copa si fueron un tenaz temblor del vino, si se tiñó tu boca de amaranto. Oh eufórico magnolia desatada en la espuma, magnética viajera cuya muerte florece y eternamente vuelve a ser y a no ser nada: sal rota, deslumbrante acción marino. Y lo que estando acullá bajo mis pies camina. No me quites la rosa, la lanza que desgranas, el agua que de ligero estalla en tu alegría, la repentina ola de planta que te nace. Son mínimos como dos copas de trigo. El pueblo, con maravillosa lucidez, se apodera de su poesía, que ya se canta y se cantaba como anónima en las aldeas de Andalucía, pero él no adulaba en sí mismo esta tendencia para aprovechar, lejos de eso: buscaba con ambición dentro y fuera de sí.

Empero yo ya sabía cómo era. Y suena el corazón como un caracol agrio, llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto esparcido en desgracias y olas desvencijadas: de lo acústico el mar acusa sus sombras recostadas, sus amapolas verdes. Desde que me acogisteis como vuestro, disteis tal aplomo a mi razón de ser, y a mi poesía, que pude acontecer tranquilo a luchar en las filas del pueblo. En Italia te bautizaron Medusa por la encrespada y ingreso luz de tu cabellera. El océano llena sus sótanos de pasos, de campanas, cadenas y gemidos, tintinean metales y utensilios, suenan las ruedas de la caravana. Como el mar, como el tiempo. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

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